sábado, 27 de agosto de 2016

y:a: :n:o: :t:e: :e:s:p:e:r:o




hoy desperté preguntándome si el sábado habrá vuelto a ser tu día favorito
¿te acuerdas cuando era el viernes?
hoy desperté recordando nuestro último adiós
la última vez que nos vimos
la última vez que nos arrancamos
la última vez que nuestras pieles se rozaron
dos años pasaron ya
hoy desperté mucho más ligera (¡cuánto me ha costado!)
h o y
y a   n o   t e   e s p e r o


ya eché abajo ayer mis puertas las ventanas bien despiertas al viento y al aguacero 


Alameda Central, Ciudad de México, 27 de agosto de 2014

viernes, 26 de agosto de 2016

girasol(es)




De camino a casa, a pie, después de terminar mis clases de este último día de la primer semana de vuelta a la escuela, me encuentro estos girasoles. Como la marchanta de las flores no está, aprovecho para fotografiarlos. Cuando llego a casa, busca la definición de su nombre en el diccionario y me entero de que el "girasol" es una planta anual oriunda del Perú y de toda otra serie de detalles que hoy me parecen irrelevantes.

Lo que sí me encanta es el origen del nombre de esta flor consignado por la RAEDe girar y sol, por la propiedad que tiene la flor de irse volviendo hacia el sol. Un poema de un solo verso.

jueves, 25 de agosto de 2016

s i n v e r g ü e n z a


Chimal, agosto 2014



sinvergüenza

1. adj. PícarobribónU. t. c. s.
2. adj. Dicho de una personaQue comete actos ilegales en provecho propioo que incurre en inmoralidades. U. t. c. s.
3. f. Perú. Desfachatezfalta de vergüenza.


Y a la Real Academia le faltó mencionar que a la planta que ilustra esta entrada se le llama, también, "sinvergüenza", según mi tía Olga o mi abuela Rosa (o ambas). El apelativo se debe a que donde quiera que caiga un trocito de la planta, pega, es decir, saca raíces y crece desaforadamente, aunque, eso sí, sin menoscabar la moralidad de nadie, quizá solo ocupando el espacio que podría haber sido, quizá, de alguien más.

Y con todo y lo sinvergüenza que pueda ser, lo cierto es que sus flores son tan discretas que resulta difícil captarlas con precisión con una cámara, sobre todo con una pequeña y poco sofisticada como la mía. Por ello me encantó esta fotografía que le hace honor, sin duda, a la flor de la sinvergüenza.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Invitado: Chogyam Trungpa Rinpoché





Milarepa, por Su Santidad el Karmapa 17
Antes de morir Milarepa, dio sus instrucciones finales a los alumnos reunidos. Dijo: "Cuando muera, no construyan estatuas ni estupas en mi memoria. En su lugar, alcen la enseña de la meditación. Rechacen todo lo que incrementa el aferramiento al ego o veneno interno, aun si parece bueno. Practiquen todo lo que beneficia a otros, aun si parece malo. Este es el verdadero camino del Dharma. Puesto que la vida es corta y el tiempo de la muerte incierto, dedíquense completamente a la meditación. Actúen sabia y valientemente según su entendimientos innato, aun al costo de su vida. En breve, actúen de tal modo que no se sientan avergonzados".  




Original en inglés, aquí (un párrafo casi al final del documento).
Traducción al español, mía.

martes, 23 de agosto de 2016

(otro poema sobre el tiempo)


*
Al llegar al borde del camino
Llueven semillas de luz y
Desaparecen
*
Al fondo de la carretera
Un sol como luna, enorme contorno redondo
Entre las nubes que
Se despejan
*
De vuelta a la ciudad
Susurros suaves de lluvia
Me adormecen y
Desaparezco
*

lunes, 22 de agosto de 2016

1 lagartija


Preocupada de hacer la jornada pesada con mis constantes altos para sacar fotos, le dije a mi amiga Evelyn que me avisara cuando se aburriera de seguirme el ritmo. Entonces ella respondió que con mi cámara la hacía notar cosas que de otro modo le pasarían desapercibidas, como esta lagartija en una pared llena de helechos:


Y sí, era casi imperceptible. Solo hasta que me dispuse a retratar los helechos, la descubrí y disparé sin mayor dilación, sin saber a ciencia cierta si saldría o no. Y salió.

Así la vida, que se despliega si la notamos. Y si no, también. 

domingo, 21 de agosto de 2016

2 grillos


El primero, huidizo. Por más que lo intenté, mi cámara no se decidió a captarlo con claridad. Lo dejó en segundo plano, tras la punta brillante de una hoja, mimetizado, como estaba, con la planta.




El segundo, inadvertido al momento de disparar, solo apareció ante mis ojos cuando bajé las fotos en la computadora. Y entonces me sorprendió su nitidez sobre la flor, como si hubiera estado esperando a ser descubierto. 




Así los caprichos del lente de mi cámara, así los caprichos de la vida.

Recordatorios de que las cosas no son como nos gustaría que fueran, pero siendo como son, nos maravillan con lo imprevisto, si nos acordamos de estar atentos.

viernes, 19 de agosto de 2016

jueves, 18 de agosto de 2016

sueño 7.


Primer día de clases.

Primera hora, revuelta con la segunda y la tercera. No queda claro.


El salón tiene forma de "L" (y parece uno de los salones de mi kínder de hace más de 40 años).


Imposible controlar al grupo, pues me ponga donde me ponga, siempre hay un área del salón que me queda en punto ciego y los alumnos lo saben: hablan, gritan, hacen un desmadre continuo.


Voy vestida con una blusa decente, pero mis pantalones son los del pijama. No solo eso, sino que están viejos, agujereados y se me bajan constantemente porque el resorte ya dio de sí. Intento subírmelos con discreción. Empresa inútil. En cualquier momento alguno de los chicos hará un comentario. Seguro.


Mientras intento hacer o decir algo parecido a una clase de español, me doy cuenta de que mis alumnos empiezan a sacar comida. Más que comida, ¡postres!. Me levanto y recojo furiosa paquetes interminables de pingüinos y gansitos.


Pese a todo, despierto riéndome y con la esperanza de que no sea un sueño premonitorio...


miércoles, 17 de agosto de 2016

Invitado: Trulshik Rinpoché





Cuando juzgas a otros, no los defines, te defines a ti mismo. La percepción no es la realidad. Lo que parecen ser defectos en los demás podrían, de hecho, ser los reflejos de tus propias aflicciones emocionales. Yo no tengo un problema de actitud; tú tienes un problema de percepción. 

Recuerda que la forma en que la gente nos trata es su karma. La forma en que reaccionamos es el nuestro.
Original en inglés, aquí.
Traducción al español, mía.

martes, 16 de agosto de 2016

.82.


Son los años que cumpliría hoy mi papá. Hace dos, visité a mi tía Marisa unos días después de lo que hubiera sido el cumpleaños 80 de su hermano adorado y me sorprendió regalándome esta foto de él, donde está en el rancho de ella en Chimal a sus cincuenta y tantos años.

Me encanta porque es muy él: desde la sonrisa y el bigote (del que estaba tan orgulloso), hasta la mirada e incluso la manera en que sostiene las gafas y lleva el anillo, en esas manos tan suyas.


Hoy lo extraño. Y puedo imaginarme conversaciones que no tuvimos, libros y películas que no compartimos (de él aprendí el gusto por la literatura y el cine). Quizá hasta me atrevería a enseñarle lo que escribo (aunque de eso no estoy tan segura...) Lo que no puedo imaginarme es cómo se vería él hoy. Hace 18 años que murió, antes de cumplir los 64. Sé que a él probablemente no le hubiera gustado verse pasados los 80, aunque quizá habría aprendido a disfrutar la vida desde una edad a la que siempre le temió. Quién sabe.

Hoy recuerdo la vertiente luminosa de su amor.

Y le dejo aquí una flor fresca, recién abierta este 16 del 8 del 16, aun sabiendo que era más partidario de las plantas cultivadas que de las silvestres. Yo creo que disfrutaría el color, el brillo y la forma de esta:


lunes, 15 de agosto de 2016

fragmentos azules


fragmento
Del lat. fragmentum.
1. m. Parte pequeña de alguna cosa quebrada o divididaU. t. en sent. fig.

domingo, 14 de agosto de 2016

despertar de domingo


las patas del perro vecino en el techo

el canto acompasado de una tórtola en la ventana


y una escoba que barre la lluvia de anoche


viernes, 12 de agosto de 2016

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡20!!!!!!!!!!


Y así como así se pasaron dos décadas y hoy cumples 20 años. Aun escribiéndolo, me parece increíble.

Hoy concluyes tu primera semana en la universidad, hoy ya manejas y te llevaste el coche en la mañana, hoy eres ya un adulto (casi casi) que tomas tus decisiones, afrontas las consecuencias de hacerlo o, si aún te quieres escabullir, acabas por enfrentarlas y aprender.

Hace unos días apenas, manejabas por primera vez en carretera como todo un profesional y yo simplemente te iba dando algún que otro consejo e intentando mantener mis comentarios al mínimo (sacar fotos desde el coche fue una excelente manera de controlarme).

Rumbo a Chimal

Y entonces pensé cuánto tiempo y cuántas cosas habían pasado desde que aprendieras a caminar. Estar a tu lado mientras ibas al volante me recordó aquellos tiempos en que diste tus primeros pasos, tambaleándote entre los brazos de tu papá y los míos. Luego te dábamos la mano para ayudarte a encontrar tu propio equilibrio y, con más o menos susto, te soltábamos para que hicieras tus "solitos".

Ir junto a ti mientras conduces ha sido similar. Ayudarte a encontrar, otra vez, tu balance propio, la confianza en ti mismo para atreverte con las subidas empinadas de Cuernavaca, hasta aceptar que te llevaras el coche sin copiloto, haciendo otro "solito".

Y así es es el camino de la vida. De pronto regresas por un consejo o una opinión, te peleas con ellos, agarras vuelo y te arriesgas. Cuando algo se atora, pides consuelo, a veces; otras, no. Y tú también me acompañas a mí en las caídas, en las celebraciones o cuando he perdido el equilibrio y tengo dudas sobre cómo seguir. 

¡Ojalá tengamos muchos años para seguir aprendiendo juntos y acompañándonos, de más cerca o de más lejos!

Te quiero.

Te dejo aquí una imagen de Padmasambhava, pintada por el Karmapa 17, hoy que es, también, el día especial de Guru Rinpoché asociado al Año del Mono (auspiciosa coincidencia, ¿verdad?)

Que siempre puedas conectarte con su energía y despejar los obstáculos en tu camino.


jueves, 11 de agosto de 2016

c a t a r i n a


Ayer me encontré una catarina cerca de la ventana pequeña de mi sala. Debía actuar rápido pues si la Khandro, una de mis gatas, le echaba ojo, estaba perdida. La subí a un pedazo de papel y la saque al balcón, donde la deposité sobre una planta. Después aproveché para hacerle alguna foto (desde niña me han fascinado estos bichos):



Salí a verla un par de veces más. Se ve que le costó un poco agarrar el calorcito suficiente para despegar. Al final lo logró, supongo, porque ya no lo vi. Después, cuando regresaba a casa después de ir al banco, me la volvía a encontrar sobre una planta en el estacionamiento. Bueno, es poco probable que haya sido la misma, lo sé. Pero dos catarinas en un día es muchísima suerte. La segunda fue menos fotogénica (o yo menos hábil):




Más tarde recordé un texto (fragmento de una novela) que escribí hace años alrededor de un bichito de estos. Hoy me apeteció compartirlo aquí:



LA CATARINA

Elisa está sentada en la orilla de la alberca. Trae puesto un traje de baño rosa claro con rayas azules y verdes. El tiempo ya le ha comido el color pero es el que más le gusta. Con ése se siente segura y protegida, como si nadie le pudiera hacer daño. La alberca es rectangular y tiene una canal para atrapar el agua que se escapa. Cuando está de humor, Elisa juega a caminar sobre el borde de la canal con los brazos extendidos para no caerse. Lo más que ha podido dar son diez pasos sin acabar en el agua. “Siempre has sido muy torpe”, le resuena una voz en la cabeza cada vez que pierde el equilibrio. Por eso hoy prefiere meter los pies hasta los tobillos mientras con la vista cuenta los plátanos que están madurando en el trozo de jardín al otro lado de la alberca. Antes de sentarse acomoda junto a ella el sacacosas.

            De repente Elisa pega un brinco, se pone de pie, empuña el largo mango metálico y sumerge la red de la punta en el agua. “No puedo. No alcanzo. Se va a ahogar y todo por mi culpa.” Le tiembla todo el cuerpo y sus brazos flacos apenas pueden sostener el sacacosas. A la mitad de la alberca se alcanza a ver una diminuta rueda roja con puntos negros. “Se va a morir la catarina. Esta vez sí se va a morir y sus hijos se van a quedar sin mamá.” Mientras sigue haciendo esfuerzos por alcanzar al pobre bicho medio muerto ya, se le saltan las venas del cuello y sus hombros se tensan hasta quedar como cuerdas. El sudor le corre por la cara y tiene la boca abierta pero no emite ningún sonido. “Ya casi. Un poquito más y la alcanzo”, piensa mientras logra sumergir la red para luego sacarla con la catarina agonizante.

            Da varios pasos hacia atrás luchando por mantener el sacacosas firme y finalmente da con él sobre los ladrillos rojos. “Todavía está viva. Se le mueven las patas. Despierta. Ándale. Por favor.” Elisa se acuclilla junto a la catarina y espera con impaciencia a que el sol la reviva. “Si ésta se me muere, seguro que me muero yo con ella.” Recuerda los dos escarabajos a los que sacó del agua demasiado tarde. Nunca volvieron a abrir las alas. Se le llenan los ojos de lágrimas pero se aguanta y los párpados se las tragan. Se entierra los dientes en los labios. “Así me voy a quedar hasta que la catarina se eche a volar.” Cuando su boca está morada por la presión, voltea hacia el sacacosas. Solo hay una bugambilia descolorida.

miércoles, 10 de agosto de 2016

avec le temps



on n'aime plus

c.o.r.t.i.n.a


Gracias al grupo de fotografía  me volví a echar un clavado en mi colección de fotografías. Sin duda, las del rancho de mi tía Marisa están entre las favoritas (y las más nostálgicas).

Unos de los detalles más característicos del lugar eran los visillos, cuyo nombre curiosamente proviene del diminutivo de viso y son cortinas pequeñas que se colocan en la parte interior de los cristales para resguardarse del sol o impedir la vista desde fuera (según la definición de la RAE).

Hoy nos tocaba ilustrar "cortina". Qué mejor que una de las del rancho, con todo y su visillo. Las cortinas llegaban hasta el piso y mi tía las cerraba ritualmente a la misma hora de la tarde cada día, por lo menos cuando la visitábamos.


Esta era del comedor y daba a la huerta, de donde vinieron las flores que la adornan.
La tomé hace seis años (parece una vida entera):


agosto 2010

martes, 9 de agosto de 2016

Retrato de don Florencio



Don Florencio fue nuestro guía cuando, la semana pasada, visitamos la capilla abierta de Tlalmanalco. Todo un personaje. Salió de su casetita con sigilo y nos abordó cuando estábamos a escasos metros del monumento. Lo primero, cobrarnos, pero lo más importante explicarnos los secretos labrados en la piedra de la capilla, una de las 74 que existen en el país. Nos dijo que usaría su herramienta especial para ir desentrañando la simbología religiosa del espacio: su "rayo láser", o sea, un pequeño espejo circular con el que reflejaba los rayos del sol sobre cada detalle de la estructura. En resumen: la eterna lucha entre el bien y el mal, la siempre presente dualidad entre pecado y virtud, presidido todo por dios nuestro señor. Entre otras curiosidades, el porqué de los cinco arcos que fungen como entrada lugar: las cinco llagas de cristo.

Don Florencio nos contó, además, que ha sido autodidacta. Consiguió este trabajo estudiando por su cuenta, cuando dejó su empleo como empleado en una fábrica. La capilla y su historia son su primera pasión; la segunda, la fiesta brava (de haber podido, hubría sido torero). Incluso nos recitó un poema alusivo a su segunda pasión, de un poeta español (cuyo nombre no retuve) que también visitó Tlalmanalco. Y nos retó a calcular su edad. Fallamos por casi 20 años. Parece que está apenas cursando los setenta, cuando está a punto de cumplir noventa. Cuando nos íbamos, le pregunté si le podía hacer un retrato. Accedió.

Aquí un detalle de la bellísima construcción que custodia don Florencio:



lunes, 8 de agosto de 2016

f.r.á.g.i.l


Me siento hoy.

La Real Academia en su diccionario propone cuatro acepciones para este adjetivo, ninguna de las cuales me resulta del todo convincente. La primera define frágil como aquello que es "quebradizo, y que con facilidad se hace pedazos". La segunda dice que es algo "débil, que puede deteriorarse con facilidad (como la salud)" y la cuarta cita un par de sinónimos: "caduco, perecedero". Pero indudablemente la tercera se lleva la palma (y no amerita mayor comentario): 3. adj. Dicho de una personaQue cae fácilmente en algún pecado, especialmente contra la castidad.

Como me siento yo hoy no coincide con ninguna de estas propuestas. Ni estoy quebradiza ni por hacerme pedazos ni pronta a deteriorarme. Caduca y perecedera lo soy, por definición, como cualquiera. Y eso de caer en algún pecado, especialmente contra la castidad, ya me gustaría...

Hoy mi sensación de fragilidad tiene que ver más con sentirme abierta y algo desprotegida ante las memorias que se agazapan tras las fechas, los aniversarios. Qué más da lo que sucedió (o estaba por suceder) hace dos años. Pues nada, es cierto, pero se cuela en mi 8 del 8 del 16. Una cicatriz que se activa y me recuerda su presencia. Así me siento hoy. Frágil, como una rosa recién abierta al sol: Si la alcanza la lluvia, la doblará, haciéndola mirar hacia otro lado y, en el peor de los casos, la hará perder algunos pétalos.

(Por eso es que María Eugenia, mi comadre, me pidió que cortara las rosas del rosal hace unos días en Chimal, para conservarlas un rato más en el florero del comedor, resguardadas de las inclemencias.)


Aquí una de las más bellas, en la planta aún:



domingo, 7 de agosto de 2016

Invitado: Dzongsar Jamyang Khyentse Rinpoché



Despierta de este sueño

Nuestro hábito de obsesionarnos con la mera apariencia de nuestro mundo relativo de ensueño, pensando que existe verdaderamente, nos lanza a un ciclo interminable de dolor y ansiedad. 


Estamos en un sueño profundo, hibernando como un gusano de seda en su capullo. Hemos tejido una realidad basada en nuestras proyecciones, imaginación, esperanzas, miedos y falsas ilusiones. Nuestros capullos se han vuelto sólidos y sofisticados. Nuestras fantasías nos parecen tan reales que estamos atrapados en el capullo. 


Pero nos podemos liberar simplemente dándonos cuenta de que todo esto es nuestra imaginación.

















Original en inglés y fuente, aquí.
Traducción al español e imagen, mías.

sábado, 6 de agosto de 2016

g o l o n d r i n a



En Chimal en esta época vuelven las golondrinas a anidar y criar a sus polluelos. Las adultas, tanto la madre como el padre (según me explicó mi comadre) se pasan el día entero trayendo alimento a las crías, que pían ininterrumpidamente, salvo cuando uno de los progenitores les introduce, con el pico, la comida hasta la garganta. Viéndolas, me vino a la mente una de las instrucciones de la tradición budista para generar compasión, que consiste en recordar que todos los seres, en algún momento u otro, han sido nuestras madres, fuente de amor incondicional, o por lo menos, de infatigable servicio, como el que vi prestar a estas aves de alas puntiagudas.

También noté, gracias a mi hijo, cómo los pollos sacan la cola del nido para cagar y, así, mantenerlo limpio. Recordé que en la casa de mi abuela Rosa en Cuernavaca, cuando yo era pequeña, volvían las golondrinas y cómo, a veces, les tiraban los nidos (antes de que hubiera crías) para evitar que su excremento ensuciara las paredes y el piso. Yo preferiría mil veces tener nidos de golondrinas que pisos siempre limpios, pero en mi balcón no anidan, aunque sí pasan volando cerca de mi edificio y se posan en los cables. (No sé dónde anidan.)

María Eugenia me contó cómo el año en que su padre murió, las golondrinas no volvieron a anidar. Pasó un año de duelo antes de que criaran otra vez en su casa. En cambio, cuando murió su madre, no se tomaron ese receso. Las pérdidas dejan estelas diferentes. Y no podemos estar seguros si aquellas golondrinas, las de Bécquer, vuelven en realidad o no, o si las que recién vi en Chimal son las que andaban por ahí hace dos años...

La RAE define así a estas aves, enumerando un sinfín de detalles, que a mí se me escapan a simple vista:

golondrina
Del lat. hirundo, -ĭnis.

1. f. Pájaro insectívoro muy común en España desde principio de la primavera hasta fines de veranoque emigra en busca de países templadosTiene unos quince centímetros desde la cabeza a la extremidad de la colapico negrocorto y aleznado, frente y barba rojizas, cuerpo negro azulado por encima y blanco por debajo, alas puntiagudas y cola negra y muy ahorquillada. 

Hoy, además, me dio por averiguar cómo es que se les dice en las principales lenguas romances:
catalán: oroneta
portugués: andorinha
francés: hirondelle
italiano: rondine
rumano: rândunică

Y el diccionario me recordó, que una golondrina es también 3. f. En Barcelona y otros puertos, (una) barca pequeña de motor para viajeros

Aquí, una volando cerca de mi casa: