domingo, 7 de agosto de 2011

Verano 2

Antes de nadar, me siento al borde de la alberca y sumerjo los pies en el agua. Me duele un diente. Me siento frágil. Sigo con la mirada los reflejos en el fondo de la alberca. Aun si cierro los ojos, puedo percibirlos; pero cuando las nubes tapan el sol, desaparecen. Conforme agito las piernas, unas manchas verdes se desplazan por el piso. No sé qué son. No me puse los lentes de contacto. Me sé frágil. Después de 41 vueltas, despacio, dejando que el agua me acaricie el cuerpo, salgo y me tiendo al sol. Las vacaciones se terminan. La vida real se acerca. Me conozco frágil.

Fragile is fine, your voice reminds me from within.

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